Texto publicado originalmente el 17 de septiembre de 2010.
Jueves, 9 de septiembre de 2010.
En memoria de Daría Rosales,
Malú apenas habló por teléfono con ella el domingo. Dari le contó que iban a hacer un mapache en barbacoa. Habían tenido que matar un mapache porque ya andaban muchos en las parcelas, y la muerte de uno de ellos haría que los demás se alejaran. También le contó que estaban por preparar unas salsas y unas tortillas. Dari siempre hacía las tortillas a mano.
Hoy jueves, tan solo unos días después de aquella llamada, recibimos la noticia de la muerte de Dari. La noticia nos llena de vacío y las lágrimas se vienen de repente, sin que nada podamos hacer para controlarlas. No sabemos con exactitud lo que sucedió y poco ayudaría saberlo ahora. Conocer el tipo de motivos que precipitaron a su fin la vida de nuestra Dari no cambia en nada la esencia de lo que realmente nos importa.
Apenas hace un poco más de un mes estuvimos en su casa por toda una semana. Nos teníamos prometido que regresaríamos en diciembre. Ahora parece no tener ningún sentido regresar alguna vez para allá si no se encuentra ella para llenarnos con su sabiduría, su afecto y su generosidad. La población de Benito Juárez, en Catemaco, Veracruz, ha perdido a una miembro querida que siempre estuvo comprometida, muy activamente, con el desarrollo social de su comunidad.
Nos abrazamos y te acompañamos hasta el lugar en el que ahora te encuentras.
Malú y Manuel